Hoy, cansada de viajar a tantos sitios con mi mente, quiero darme un respiro y no pensar en nada, paz y sosiego es lo que necesito.
En ese deambular he ido al pasado, donde las lágrimas fueron abundantes desde mi infancia, recordando a todas aquellas personas que estaban pero marcharon al país de nunca jamás, un país donde un día iremos todos tarde o temprano, donde ninguno queremos ir, al menos voluntariamente, fuera de que suframos algún tipo de desequilibrio psíquico y optemos por el suicido…
Y la verdad, es que a veces cuando las fuerzas ya no te acompañan, cuando la vida te pesa demasiado, esa idea suele pasar por nuestra mente para terminar con todo de una puñetera vez, pero en ese mismo instantes reaccionas y llegas a la conclusión que es más fácil quitarte piedras de la mochila para aliviar el peso, a terminar con tu vida como un cobarde, incapaz de hacer frente a la vida que te ha tocado o elegido vivir…
También he viajado al futuro, pero allí nada veo, no puedo ni imaginarme una escena de mi vida, ni tan siquiera planificar, porque lo veo todo demasiado incierto.
Al final, me he quedado en el presente, pero no tengo ningún tipo de estímulo que me ayude a continuar y a no sentir que ya no siento…
Teia